
Ese látigo inmarcesible que en contra de todo pronóstico y suposición, continúa haciendo parte de nuestras vidas;
Ese pedazo de esencia que se niega a desaparecer, que se niega a quedar enterrado entre las historias del tiempo, entre los relatos de los ancianos;
Ese legado sucio y desafortunado de los mas humildes inicios de nuestra especie, ese instinto salvaje, esa malicia, ese sentido de lo fácil, ese apetito insaciable de mas y mas, a cambio de menos, cada vez menos.
L.M