“Es negarse a la realidad taciturna que nos abraza y nos somete. Es negarse a la fresca caricia de una brisa que nos arrastra hacia un destino tan incierto pero al fin y al cabo predecible. Es negarse a la carne y a los huesos, al atracador y a la policía, a la lluvia y al sentido de supervivencia.
-¡El final se aproxima! -grita el loco en la calle, y en el fondo, en lo mas inédito de nuestra composición, nos decimos exacerbados -eso ya lo sabemos, ¿Por que crees que caminos rápido?”
L.M